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"Niegas la oscuridad de tu alma..." - Veigar OriginalSquare Veigar

Veigar es un hechicero yordle entusiasta que ha adoptado poderes a los que muy pocos se atreven siquiera a acercarse. Al ser un habitante de espíritu libre de la Ciudad de Bandle, alguna vez anheló aprender más sobre la magia celestial practicada por los mortales, pero su curiosidad natural fue retorcida por el cautiverio en el Bastión Inmortal. Veigar es ahora una criatura obstinada con la furia oscura de las estrellas bajo su mando, que suele ser subestimado por los demás... y aunque él cree ser alguien verdaderamente malvado, algunos aún cuestionan sus motivaciones más profundas...

Pequeño Maestro del Mal

Para la mayoría de los habitantes de Runaterra, los yordles no suelen inspirar miedo. Se dice que su hogar legendario, la Ciudad de Bandle, es un lugar misterioso y espiritual, lleno de extrañas baratijas y recuerdos reunidos de todo el reino material. Si bien estas curiosas criaturas a menudo se marchan para deambular entre las razas mortales durante un tiempo, generalmente regresan con nuevas historias y experiencias para relatar.

Sin embargo, por desgracia, existen otros yordles que pierden su camino. Entre ellos se encuentra el hechicero Veigar.

Después de que la Gran Guerra Darkin dejara al mundo en ruinas, hace muchos siglos, la única luz que parecía brillar sobre Valoran provenía de los cielos. Los sobrevivientes desperdigados observaron hacia el cielo y su renovado estudio de la antigua magia celestial despertó el interés de Veigar. Imaginándose a sí mismo como un maestro de estas artes místicas, el Yordle se unió a una orden de magos en los territorios Noxii, esperando aprender más sobre su oficio. Ellos no pensaron en cuestionar al ansioso recién llegado, quien les mostró cómo llamar a la esperanza a partir de los patrones creados por el movimiento de las estrellas.

No obstante, mientras muchos se esforzaban por reconstruir el mundo, otros buscaban conquistarlo. El despiadado señor de la guerra Mordekaiser OriginalSquare Mordekaiser y sus ejércitos se extendieron por todas las tierras, esclavizando y arrasando con cualquiera que se opusiera a su mandato, y los magos de la orden, quienes carecían de aptitudes para la guerra, eran de mínimo valor para el tirano. Acechándolos a través de su armadura maldita, su ojo perspicaz se concentró en Veigar, y Mordekaiser reconoció al Yordle por lo que realmente era. Lo capturó con su guantelete de hierro y arrastró a su presa mientras que los otros magos fueron asesinados.

Prisionero en el corazón de la nueva fortaleza monolítica del señor de la guerra, Veigar fue obligado a usar su magia con propósitos más oscuros. Sabiendo que los yordles eran más astutos que cualquier otra raza mortal, Mordekaiser ató a Veigar al plano físico, impidiendo que escapara a la [Ciudad de Bandle]]. No solo estaba cautivo en ese lugar infernal, sino que ese aislamiento era la peor y más cruel forma de tortura para un Yordle. Veigar ejecutó sórdidos encantamientos en contra de su voluntad: algunos fortalecían el dominio de su amo, otros simplemente evocaban terror para generar más terror.

Ciertamente, el terror era lo que parecía alimentar a este espantoso imperio. Veigar, quien se sentía más desdichado de lo imaginable, se convirtió en un testigo renuente de las acciones viles de Mordekaiser que lo empoderaban, acercándolo a la inmortalidad. Tal vez fue con el paso de las décadas o de los siglos, Veigar jamás lo supo, pero eventualmente la magia y la apariencia del Yordle comenzaron a torcerse como consecuencia...

Los recuerdos de su pasado se desvanecieron. ¿Por qué había ido a Valoran? ¿De dónde provenía? ¿Había conocido otra vida antes de esta? Preguntas como esas pesaban en su frágil mente, como los últimos destellos de luz que anteceden a un eclipse.

Cuando los propios seguidores del señor de la guerra conspiraron contra él, la pesadilla que era su reinado llegó a su fin, pero para ese momento Veigar era casi irreconocible. Sus ojos ardían. Incluso en su voz se distinguía una burla maliciosa. La criatura miserable no tenía interés alguno en las guerras de sucesión que inevitablemente se desataron, por lo que huyó de su jaula hechizada. Lo más seguro era que, en el fondo, ansiara recobrar la sensación de seguridad y libertad que todos los seres vivientes anhelan.

Sin embargo, eligió no alejarse del mal, sino adoptarlo. Cubierto con una armadura adecuada para un hechicero siniestro, juró hacerse respetar de la única forma que recordaba: a través de una maldad despiadada, inspirando temor en todos aquellos que lo desafiaran. Invocaría la furia de las estrellas mismas contra sus adversarios, atrapándolos en los infinitos intemporales entre los momentos.

Aun así... Veigar no tuvo el mismo éxito que su antiguo captor.

En efecto y hasta cierto punto, las buenas personas de Valoran sí aprendieron a temerle. La mayoría de las veces encontraban sus pastizales chamuscados o la mansión del barón local demolida hasta sus cimientos. Aunque en otras ocasiones, inexplicablemente, bandas de forajidos eran expulsados de sus escondites del bosque, o los restos de los oscuros lobos salvajes se hallaban desperdigados en la plaza del pueblo. Era difícil distinguir si estos actos eran maliciosos o de ayuda. A pesar de sus aspiraciones para hacer el mal, parecía que Veigar siempre se quedaría corto.

Aun así, el infame Yordle no ha abandonado la misión de convertirse en el villano más malvado del mundo. Con su diabólico báculo en la mano, solo busca que todos se arrodillen ante él y se deleita con la desaparición oportuna de los que se atreven a subestimarlo.

Referencias

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