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Singed es un químico trastornado de [[Zaun]], tan brillante como amoral. Niño prodigio, fue autodidacta en el mundo de la experimentación tecnoquímica y biológica, poniendo a prueba los límites de la ciencia convencional de forma incansable. Lleva más de un siglo refinando su arte, pues ha prolongado su vida mediante una mezcla de volátiles sustancias químicas y extensas autocirugías. No deja que nada —ni la moralidad, ni desde luego otras personas— se interponga en su búsqueda del conocimiento.
 
Singed es un químico trastornado de [[Zaun]], tan brillante como amoral. Niño prodigio, fue autodidacta en el mundo de la experimentación tecnoquímica y biológica, poniendo a prueba los límites de la ciencia convencional de forma incansable. Lleva más de un siglo refinando su arte, pues ha prolongado su vida mediante una mezcla de volátiles sustancias químicas y extensas autocirugías. No deja que nada —ni la moralidad, ni desde luego otras personas— se interponga en su búsqueda del conocimiento.
 
== Historia ==
 
===El Diseño de la Pesadilla===
 
 
SUJETO Nº 1088<br>
 
Conseguí atrapar a un maleante que se ocultaba entre la población y fingía ser civilizado. Solo un ojo entrenado podría reconocer a la bestia que lleva dentro y que ansía escapar. ¿Cómo podría negarme? Pues ¿qué es mi trabajo sino un intento de revelar las verdades ocultas de la vida a través de la ciencia? Tuve que usar dos dosis para someterlo. Es extraordinariamente resistente. Una cualidad necesaria para sobrevivir al gran catalizador de dolor y provocar la transmutación. La metamorfosis cambiará la forma del hombre por la de un {{ci|Warwick|depredador}} quimérico, y todo [[Zaun]] será su zona de caza.
 
 
AUMENTACIÓN<br>
 
Preparé al sujeto para que recibiera un implante. Para llegar hasta el omóplato, probé una técnica quirúrgica que observé durante la campaña [[jonia]]. Me tomó varios minutos perforar el hueso y unir el {{ai|Aullido Primigenio|Warwick|compartimento}} alquímico y las bombas que suministrarán la fórmula transmutativa. El sujeto no paraba de gemir y suplicar. Insistía en que había dejado de ser un monstruo, que ya era un hombre bueno. Ignoré toda distracción e inserté largos y delicados tubos en sus extremidades, que luego empalmé con sus venas y arterias. El sujeto se mantuvo consciente y gritó durante seis horas. El proceso ha sido muy alentador, porque el sujeto ha durado mucho más tiempo que los fallidos intentos anteriores. Para terminar, acoplé los aumentos mecánicos a las fibras nerviosas de la columna vertebral. Casi no requerí de sutura. El sujeto se mantiene estable y se está recuperando. Debo descansar y reponerme antes del proceso de mañana.
 
 
GRAN CATALIZADOR<br>
 
Encontré al sujeto abatido y temblando al mínimo movimiento. Intentó zafarse de sus ataduras cuando se llenó el compartimento de la fórmula transmutativa y esta se activó. El mecanismo dispuso los alquímicos y luego dio inicio a la siguiente fase. Los efectos no se hicieron esperar. El sujeto comenzó a convulsionarse cuando sus vasos sanguíneos se estrecharon al entrar en contacto con las primeras gotas. El desatascador empujó la mezcla en las obstrucciones, y el sujeto comenzó a agitarse violentamente, hasta el punto de que la mesa de quirófano casi se viene abajo.
 
 
Cómo lo había supuesto, el dolor demostró ser el catalizador del cambio. Liberó la carga de químicos necesaria para transmutar la anatomía básica del sujeto. A continuación, sus huesos y tendones se rompieron, y su estructura ósea se restructuró. Después, un trozo de vidrio dentado destrozó la muñeca del sujeto. Este se retorció en sus ataduras, tiró de ellas hasta romper abruptamente una de sus articulaciones y su mano cercenada cayó al suelo. Emitió un grito desgarrador y todo su cuerpo se convulsionó justo antes de derrumbarse por completo. La transmutación fue un fracaso. Curé la herida y estabilicé los órganos vitales de su cuerpo. Quizás haya sobrestimado la tolerancia al dolor de este sujeto. Lo reconsideraré y comenzaré de nuevo mañana.
 
 
EXTREMIDAD CERCENADA<br>
 
Al regresar a mi laboratorio encontré la mano cercenada aún en el suelo. Es sorprendente, pero no muestra signos de deterioro o rigor mortis. Examiné el muñón retorcido del sujeto y este me lanzó una letanía de insultos y amenazas. El aumento de la agresividad es un esperanzador efecto secundario de los alquímicos, pero el cambio más llamativo está oculto debajo de sus vendajes cubiertos en sangre. Una protoextremidad. Embrionaria y deforme, pero hermosa por su función depredadora. Incluso ahora, horas después de abortar el procedimiento, la carne continúa creciendo y sigue formando un hueso deforme. Si permito que el suero haga efecto durante más tiempo, es posible que empiece a dar sus frutos.
 
 
NUEVO DISEÑO<br>
 
Las imágenes de la protoextremidad invadieron mis sueños. Un trágico fallo impedía el desarrollo de su belleza y su propósito singular. Pero ¿y si pudiera llegar más lejos? Me desperté con una chispa de inspiración. Metalurgia. Quizá no sea tan sofisticada como la química pura, pero la noche anterior sirvió para cumplir mi propósito. Trabajé hasta el amanecer para forjar el acero, afilar los bordes y construir un armazón. Debería servir como estructura básica, una especie de andamiaje sobre el que la nueva extremidad crecerá. Mejorar la naturaleza es simple cuando esta ya te ha ofrecido un diseño.
 
 
MEJORAS<br>
 
Las restricciones del procedimiento me forzaron a adormecer al sujeto y a trabajar con rapidez. Descubrí signos de que la protoextremidad ha seguido creciendo. Los cambios se han ralentizado, pero no se han detenido. Injerté el tejido muscular, los vasos sanguíneos y las delicadas terminaciones nerviosas de la extremidad deformada en el armazón. Por último, acoplé los {{ai|Apetito Insaciable|Warwick|aumentos}} al compartimento alquímico. Observé que el dedo más pequeño se retorcía un poco. Moví al sujeto y reforcé sus ataduras. ¿Qué otras mejoras podría llevar a cabo? Quizás debería dar una vuelta y respirar el Gris. Tengo mucho en qué pensar.
 
 
TRANSMUTACIÓN<br>
 
Al regresar de los Mercados del Límite, un hedor familiar me dio la bienvenida. En la espalda del sujeto habían nacido nuevos capilares sanguíneos de sus venas deterioradas. La infección se había originado en la unión del hueso y el compartimento de metal. Ajusté la fórmula y le suministré una dosis. El estupor del sujeto se convirtió en un grito desgarrador mientras su estructura ósea se fracturaba hasta adquirir una apariencia nueva. Una forma de bestia había emergido de su ser. Las propiedades quiméricas al fin salían a la luz. Sin embargo, lentamente la transmutación menguó hasta detenerse.
 
 
Aumenté el flujo del compartimento. El sujeto comenzó a temblar violentamente y a absorber por sí solo una dosis doble por cada latido del corazón. El sujeto se contorsionaba como respuesta a que su carne se estuviera dividiendo, como un retaso de tela mal cosida incapaz de contener los cambios que estaban produciéndose en su interior. El compartimento emitía un ruido áspero mientras la mezcla se agitaba dentro del contenedor sellado. La presión fue en aumento hasta provocar que se rompieran tubos, juntas y vasos sanguíneos. Sonaron varios chasquidos, metálicos y sonoros, y las ataduras del sujeto no pudieron contenerlo más.
 
 
Un instante después, se lanzó contra mí, reabriendo viejas llagas y dejando brotar una furia antigua. Forcejeamos un rato hasta que finalmente perdió su fuerza y se derrumbó. Solo pronunció una palabra. Sus constantes vitales se desvanecieron por completo y su cuerpo, finalmente, quedó inerte. No detecté ningún latido cuando lo examiné. Apliqué varias gotas de solución corrosiva en su brazo izquierdo, pero no obtuve respuesta alguna. El sujeto ha fallecido. Arrastré el cuerpo hacia fuera y me deshice de los restos por el sumidero. Una vez más, el progreso científico se ha visto mermado por criaturas inferiores. El único consuelo que me queda es que incluso los sujetos fallidos aportan algo a las grandes arcas del conocimiento.
 
   
 
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Revisión de 01:18 16 ene 2019

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"Aún no debes morir; tengo demasiado que aprender de tu frágil anatomía." - Singed OriginalSquare Singed

Singed es un alquimista de Zaun con un intelecto inigualable que ha dedicado su vida a superar los límites del conocimiento sin importar el costo, incluso si este es su propia cordura. ¿Su locura será calculada? Sus pociones rara vez fallan, pero a muchos les parece que Singed perdió todo sentido de humanidad y dejó atrás un rastro tóxico de miseria y terror a su paso.

Químico Loco

Singed es un químico trastornado de Zaun, tan brillante como amoral. Niño prodigio, fue autodidacta en el mundo de la experimentación tecnoquímica y biológica, poniendo a prueba los límites de la ciencia convencional de forma incansable. Lleva más de un siglo refinando su arte, pues ha prolongado su vida mediante una mezcla de volátiles sustancias químicas y extensas autocirugías. No deja que nada —ni la moralidad, ni desde luego otras personas— se interponga en su búsqueda del conocimiento.

Referencias

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