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"¡Sácate el pelaje de las orejas, Willump! ¡Esta será la más mejor historia de todos los tiempos!" - Nunu OriginalSquare Nunu

Había una vez un niño que quería demostrar que era un héroe matando a un temible monstruo, solo para descubrir que la bestia, un yeti solitario y mágico, simplemente necesitaba a un amigo. Unidos por un poder ancestral y el amor compartido por las bolas de nieve, Nunu y Willump ahora pasean salvajemente por todo el Fréljord, dándole vida a aventuras imaginarias. Tienen la esperanza de que, en algún sitio allá afuera, puedan encontrar a la madre de Nunu. Después de todo, si logran salvarla, tal vez sean héroes...

Niño y su Yeti

Miembro de los Notai, una tribu nómada que recorrió por mucho tiempo el Fréljord, Nunu aprendió de su madre, Layka, que tras cada cosa hay una historia. Juntos compilaron cuentos, los cuales Layka convertía en canciones. No había nada mejor para Nunu que viajar de aldea en aldea, escuchando a su madre cantar sobre héroes ancestrales. Con música y danza, los Notai le brindaban una última gran celebración a todos aquellos que conocían, mientras se instalaba el frío de cada invierno.

Al deslizarse por la congelada ola de escarcha que brotaba de las alas de Anivia OriginalSquare Anivia, el mundo de Nunu estaba abierto a todas las posibilidades, con su corazón latiendo al ritmo de una canción feliz.

En su quinto onomástico, Layka le dio a Nunu un regalo especial: una flauta, para que pudiera aprender a tocar sus melodías por su cuenta. Resguardados en su carreta, los dos se juntaron y siguieron la cuerda anudada que representaba la canción del corazón de Layka, registrando todos los sitios en los que habían estado juntos a lo largo de los años.

Cuando la caravana fue atacada por invasores, Nunu fue separado de su madre. Puestos a salvo por un grupo de la Guardia Helada, los niños Notai sobrevivientes fueron llevados a una aldea cercana a la imponente ciudadela. Nunu se preguntó qué le había sucedido a Layka, esperando escuchar sus canciones en el viento.

Nevó. Las semanas pasaron.

Nunu extrañaba a su madre desesperadamente, pero la Guardia Helada le aseguró que ningún niño podría buscarla de manera segura. Ni siquiera se sorprendieron cuando les mostró la flauta que ahora llamaba Svellsongur, el nombre de una magnífica espada que existía solo en su imaginación.

Nunu empezó a pasar cada vez más tiempo solo, refugiándose en las canciones de su madre sobre leyendas y héroes de antaño. Anhelaba ser uno de esos héroes, un guerrero como los de la Guardia Helada, con la capacidad de salvar a su madre. Incluso conoció a su líder, Lissandra OriginalSquare Lissandra, quien le hizo incontables preguntas sobre las historias de su madre, siempre buscando información acerca de una canción en particular.

Nadie creía que Nunu pudiera ser un héroe, ni siquiera los otros niños Notai, quienes lo molestaban por tener una flauta cuando ellos ya poseían dagas. Pero Nunu conocía las canciones en su corazón, y una noche se dio cuenta de cómo podría probarse a sí mismo y también conseguir la ayuda de la Guardia Helada para encontrar a su madre.

Gracias a Lissandra, se enteró de la existencia de un monstruo feroz que mataba a todos aquellos que desearan su poder, frustrando los acercamientos de los miembros de la Guardia Helada que enviaban año tras año, pero que nunca regresaban. Había una canción que la madre de Nunu solía cantar... ¿podría ser esa sobre la que Lissandra siempre preguntaba? De pronto, Nunu lo entendió. Lissandra quería saber más acerca del yeti.

Nunu podía nombrar a la bestia. ¡Respondería a su desafío y sentiría la furia de Svellsongur!

Usando su flauta para domar a una manada de elkyr, Nunu se escabulló hacia la nieve. Un niño solitario viajó para enfrentarse a un monstruo, por fin viviendo una leyenda que ni siquiera él podía imaginar.

Una raza antigua y noble que alguna vez gobernó sobre las montañas del Fréljord, la civilización yeti fue destruida en un cataclismo de hielo. Forzado a mirar cómo los suyos caían en la barbarie después de haber sido despojados de su magia, un yeti juró que protegería lo que quedaba de su poder: una gema que se arremolinaba al percibir los sueños congelados de cualquier mente mortal cercana.

Como el último yeti mágico, el guardián también fue moldeado por la percepción A pesar de que lo habían elegido para resguardar la magia hasta que volviera a ser requerida, no encontraba a ningún portador digno. Los hombres que entraron a su casa en ruinas solo tenían maldad en sus corazones... por lo que un monstruo los recibió con garras y dientes.

Pero el guardián sabía que estaba olvidando algo. Su nombre... y los nombres de aquellos a quienes había amado...

Alguna vez, había existido una canción.

Todo eso cambió cuando un pequeño niño se topó con las ruinas. Tras siglos de vigilia ininterrumpida, el monstruo estaba preparado para terminar con la vida del chico, gruñendo al percibir al humano avecinarse.

De súbito, la gema presentó imágenes de héroes matando dragones y decapitando serpientes ancestrales, provenientes de la mente del niño. El chico rugió, desenvainando su flauta como si fuera una temeraria espada. Pero el golpe nunca llegó, puesto que mientras el niño contemplaba las visiones de los héroes que se arremolinaban a su alrededor, se dio cuenta de las profundas verdades de las canciones que su madre solía cantar...

Cuando miró al guardián, no vio a un monstruo. Sino a alguien que necesitaba a un amigo.

Aún enfurecido, el yeti no esperaba el golpe de la primera bola de nieve en su cara. Ni de la segunda. ¡Pelea de bolas de nieve! Enojado, después en shock, y después feliz, el guardián se unió, ya no moldeado por el miedo, sino por la imaginación de un niño. Cada vez se hacía más peludo y amistoso. Su rugido se convertía en risa.

Hasta que la bestia rompió la flauta del chico por accidente.

En cuanto el niño empezó a llorar, el guardián sintió que una pena similar se formaba alrededor de la gema. Durante siglos, la había observado y a través de ella había visto el final de su gente, la amenaza que habían enterrado, la traición cometida por Lissandra OriginalSquare ojos ciegos, y ahora, en cambio, vio una caravana en llamas. Escuchó una voz en el viento. Sintió algo más en el niño, algo que nunca antes había sentido en un ser humano, ni siquiera en las tres hermanas que habían acudido a él hace tiempo. Era amor, combatiendo la desesperanza.

En ese momento, el guardián supo que la única esperanza del Fréljord yacía en el poder que ya estaba en el interior del chico. La magia que había resguardado era una herramienta; lo que importaba de verdad era el corazón que le daría forma. Con un gesto, la magia pasó de la gema hacia el chico, dándole la habilidad para hacer que su imaginación se volviera realidad. Para reparar su flauta, bastaría con congelarla en sueños en los que se endureciera en Hielo Puro.

Para imaginar a un mejor amigo llamado Willump.

Escapando hacia las planicies freljordianas, el corazón de Nunu y la fuerza de Willump le permiten a este par hacer eso que nunca antes pudieron por su cuenta: ¡vivir aventuras! Siguiendo las canciones de la madre de Nunu, ruedan salvajemente como bolas de nieve de un lugar a otro, con la esperanza de que ella aún esté ahí, en algún lado.

Pero Willump sabe que la magia y los sueños traen consigo una responsabilidad. Un día, los juegos terminarán, mientras el hielo oscuro en el corazón del Fréljord comience a derretirse...

Referencias

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