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"¡Los explosivos volátiles son los mejores amigos de una chica!" - JinxSquare Jinx

Jinx, una maniática e impulsiva criminal de Zaun, vive para sembrar el caos sin pararse a pensar en las consecuencias, Con un arsenal de juguetes letales a su disposición, desata las explosiones más brillantes y los estallidos más ruidosos para dejar un rastro de caos y pánico a su paso. Jinx detesta el aburrimiento y con una gran alegría deja su marca de pandemonio a dondequiera que vaya.

Bala Perdida

Nadie sabe con exactitud de dónde viene Jinx, pero se han contado muchas leyendas urbanas y fábulas sobre ella. Muchos dicen que era un miembro joven de una pandilla que se juntó con la gente equivocada y que probablemente quedó traumatizada por muchos asesinatos, que sufrió mucho a manos de algún enemigo o que solo enloqueció por los vapores del Sumidero. Algunos de los miembros más antiguos de la comunidad de Zaun recuerdan a una pequeña niña que podría coincidir con la descripción de Jinx, pero la niña a quien describen está muy lejos de parecerse a la persona que se convirtió en la perdición de Piltóver. Esta niña era dulce e inocente, una inventora de grandes ideas, que nunca encajó y terminó mal. Incluso se rumora que Jinx no es humana, que es una especie de espíritu vengador del caos, causando estragos en Piltóver, vengando a los cientos que murieron cuando Zaun se hundió en la tierra.

Jinx hizo su primera aparición en la Noche de los Bandoleros, una tradición anual apenas tolerada donde los jóvenes de Piltóver hacen bromas y travesuras a sus familiares y vecinos. Jinx aprovechó la ocasión para desatar la primera oleada de crímenes; los puentes fueron bloqueados por estampidas de ganado liberado de la colección del conde Mei, decenas de calles fueron clausuradas por explosiones que las hicieron intransitables y todos los letreros de las calles fueron reubicados en lugares nuevos. Jinx había logrado extender el caos a todas las calles y paralizar la ciudad. Había sido un gran día.

Los vigilantes atribuyeron sus crímenes a las pandillas vándalas de químicos, capturaron a docenas de malhechores conocidos y los enviaron de nuevo a Zaun. Que otros se llevaran el crédito de sus maníacos planes no le sentó bien a Jinx, así que se aseguró de que la vieran en la escena de su próximo crimen. Circulaban reportes de una misteriosa chica zaunita con cabello azul, decían que traía consigo Flame Chompers! explosivos químicos, un Switcheroo! lanzamisiles con forma de tiburón y una Pow-Pow pistola repetidora. Los reportes fueron descartados por absurdos. Después de todo, ¿cómo podría una zaunita químico-punk obtener esas armas letales?

La serie de crímenes se intensificó hasta la locura, cuando Jinx detonó simultáneamente un grupo de explosivos por toda la ciudad. Gran parte de las estructuras de arte de la ciudadanía construidas por los clanes de Piltóver fueron destruidas por intensas explosiones que llenaron el cielo con pirotecnia centellante hasta el amanecer. Debido a la hora tardía, nadie salió lastimado, pero los líderes de los clanes se pusieron furiosos al ver su trabajo reducido a escombros.

La oleada de crímenes de Jinx continuó durante semanas, sin que los vigilantes consiguieran atraparla. Ella etiquetaba sus crímenes con grafitis insultantes y mensajes de burla dirigidos a la nueva aliada en la lucha contra el crimen de Piltóver, la vigilante ViSquare Vi. Estas etiquetas rosa brillante finalmente revelaron el nombre de la nueva alborotadora de Piltóver: Jinx.

Con cada crimen osado, Jinx se volvía más legendaria, dividía opiniones entre la gente de Zaun; unos pensaban que era una heroína por traer conflictos a los piltovianos, otros, que era una lunática peligrosa que atraería a los vigilantes a la ciudad. Ese momento casi se hizo realidad cuando Jinx saboteó la Puerta del Sol y retrasó el flujo de las embarcaciones durante varias horas, lo que les costó a los clanes líderes de la ciudad vastas sumas de dinero.

Tras descubrir exactamente cómo irritar a los piltovianos, Jinx ofreció un desafío que no podía ignorarse: amenazó el dinero de Piltóver. Pintarrajeó los muros de las Bóvedas Eclípticas, una de las tesorerías más seguras de Piltóver, con una caricatura de la vigilante Vi, junto con los detalles de cuándo planeaba ejecutar el robo.

Una sensación intranquila de anticipación se asentó en Piltóver y Zaun en las semanas previas a la fecha agendada para el atraco de Jinx. Muchos dudaron de que Jinx tuviera las agallas de presentarse y arriesgarse a una captura casi certera. Cuando el día del atraco llegó, Vi, CaitlynSquare Caitlyn y los vigilantes no se arriesgaron y prepararon una trampa para Jinx alrededor de la tesorería. Las campanas de la torre del reloj sonaron a la hora acordada, pero nada ocurrió. Parecía que Jinx se había acobardado, pero estaba un paso adelante de sus supuestos captores.

Jinx, a pesar de la aparente imprudencia de sus acciones, tenía un plan que estaba en marcha desde hacía días. Se había escondido dentro de una caja de monedas modificada en las Torres de Peaje de las Puertas del Sol, que había sido entregada a las bóvedas dos días antes. Jinx ya se encontraba adentro, desatando el caos, dejando sus particulares marcas rosas en cada muro bañado en oro, columpiándose de los candelabros y dejando sorpresas explosivas en cada caja fuerte.

Al escuchar la cacofonía proveniente del interior, Vi se percató de lo que estaba ocurriendo, entró abruptamente al edificio, ignorando la orden de Caitlyn de hacerlo en equipo. La batalla que libraron redujo las bóvedas a escombros en una persecución de explosiones y demolición. Al final, Jinx y Vi se enfrentaron en la bóveda más profunda y segura. Nadie sabe qué ocurrió entre ellas, puesto que Vi había perseguido a Jinx sin esperar a los demás. Con las dos atrapadas bajo tierra, Jinx disparó sus proyectiles al techo de la bóveda e hizo colapsar la estructura entera. Los vigilantes en las zonas superiores de la bóveda escaparon antes de que se derrumbara el edificio, pero Vi quedó atrapada. Jinx evitó quedar aplastada escondiéndose dentro de la caja fuerte que había utilizado para entrar. Después de un tiempo, Vi logró salir de entre las ruinas y por un momento se preguntó si Jinx yacía muerta en algún lugar entre los escombros, hasta que descubrió una marca rosa en los patrones de destrucción, una última provocación que la retaba a atraparla. No se halló ningún rastro del demonio de cabello azul y, para echar sal a la herida, ni una sola moneda había sido extraída de las bóvedas.

Jinx permanece prófuga hasta el día de hoy y es una molestia constante para Piltóver. Sus acciones han inspirado a imitadores, entre ellos las pandillas de químico-punks de Zaun, así como numerosas representaciones satíricas y dichos en ambas ciudades. Su última jugada (o el porqué de su aparente obsesión con Vi) es un misterio, pero una cosa es cierta: sus crímenes continúan y son cada vez más audaces.

Referencias

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