FANDOM


Editar pestaña
"¿Tienes planes esta noche? ¿Qué te parece si nos juntamos y liberamos esa enorme tormenta en tu interior?" - EvelynnSquare Evelynn

Dentro de las oscuras vetas de Runaterra, la demonio Evelynn acecha a su siguiente víctima. Seduce a su presa con la apariencia voluptuosa de una mujer humana, pero una vez que alguien sucumbe ante sus Allure encantos, Evelynn revela su Last Caress verdadera forma. Es en ese momento somete a su víctima a un inimaginable tormento y se deleita con su dolor. Para el demonio, estos encuentros son amoríos inocentes. Para el resto de Runaterra, son historias macabras de lujuria que terminaron mal y atroces recordatorios del costo que tiene el deseo lascivo.

Abrazo de la Agonía

Evelynn no siempre fue una cazadora hábil. Comenzó hace millones de años, como algo primordial, amorfo y apenas consciente. Esta fragmento naciente de sombras existió, adormecido y sin responder a estímulos, durante siglos. Podría haber permanecido así si el mundo no hubiera estallado en conflicto. Las Guerras Rúnicas, como hoy las conocemos, fueron un período de inmenso sufrimiento que el mundo jamás había experimentado.

Mientras la gente de toda Runaterra comenzaba a experimentar dolor, angustia y pérdidas en grandes cantidades, la sombra despertó. La nada que había conocido durante tanto tiempo había sido reemplazada por las vibraciones frenéticas de un mundo en agonía. La criatura se estremecía entusiasmada.

Cuando las Guerras Rúnicas se agravaron, el tormento mundial fue tan intenso que la sombra sentía que explotaría. Bebió todo el dolor de Runaterra con desmesurado placer. La sensación alimentó a la criatura y, con el tiempo, se transformó en algo distinto. Se convirtió en un demonio, en un parásito espiritual voraz que se alimentaba de las emociones humanas más bajas.

Cuando las guerras llegaron a su fin, el sufrimiento del mundo disminuyó y el demonio se encontró en medio de una gran desesperación. La única satisfacción que conocía provenía de la miseria de otras criaturas. Sin su dolor, no sentía nada, como al principio.

Si el mundo no le daba el dolor que necesitaba para prosperar, tendría que encargarse ella misma. Necesitaba infligir dolor a otros seres para poder experimentar euforia otra vez.

Al principio, atrapar a una víctima era un desafío para el demonio. Podía moverse sin ser detectada en su forma de sombra, pero, para poder tocar a un humano, la criatura tenía que manifestarse como algo tangible. Realizó varios intentos para generar una forma física a partir de su sombra, pero cada una era más monstruosa que la anterior y, como resultado, ahuyentaba a sus presas.

El demonio entendió que debía tener una forma que fuera agradable para los humanos, una forma que los atrajera directo a sus garras, pero que ofreciera un éxtasis surgido de sus propios deseos, para que el dolor fuera mucho más dulce.

Desde las sombras, comenzó a estudiar a aquellos de los que quería alimentarse. Confeccionó su carne a su gusto, aprendió a decir lo que ellos querían escuchar y a caminar de una manera que encontraran seductora.

En cuestión de semanas, el demonio había perfeccionado su figura y logrado atraer a docenas de víctimas enamoradas a las que torturó hasta la muerte con sus propias manos. A pesar que se deleita con el exquisito dolor de sus víctimas, nunca está satisfecha. Los deseos de cada humano son muy pequeños y siempre expiran demasiado pronto. Su dolor, demasiado fugaz para generarle más que ligeras bocanadas de placer, es apenas suficiente para ayudarla a soportar hasta su próxima comida.

Ansía el día en que pueda sumir al mundo en absoluto caos para volver a una existencia de éxtasis puro y maravilloso.

Referencias