Wiki League of Legends
Advertisement
Wiki League of Legends

Lillia The Garden of Dreaming.jpg
EditarImagenReferencia

Jonia Crest icon.png

Historia corta

El Jardín de los Sueños

Por David Slagle

Lentamente, la niña se encamina hacia el bosque. Y, en ocasiones, debajo del bosque, donde el dosel de hojas teje una manta verde contra las nubes. ¡Oh! ¡Y a veces sobre el bosque cuando hay raíces! No te tropieces, niñita, no te tropieces. Y ahora..., ella va a través de él.

Lore

Lentamente, la niña se encamina hacia el bosque. Y, en ocasiones, debajo del bosque, donde el dosel de hojas teje una manta verde contra las nubes. ¡Oh! ¡Y a veces sobre el bosque cuando hay raíces! No te tropieces, niñita, no te tropieces. Y ahora..., ella va a través de él.

Hacia mí.

¡Hip!

Me quedo en las sombras, más allá del camino que conduce a la aldea de la niña, en donde se han reunido incontables humanos. El pequeño capullo en mi cabeza sobresale de atrás de un arbusto. Mis pezuñas cavan surcos nerviosos en la tierra y abrazo con fuerza la rama de Madre Árbol contra mi pecho, reconfortada por el sentimiento familiar y arremolinado de la corteza.

Aquí estoy segura, entre los árboles. O tal vez unos cuantos pasos detrás de ellos.

S-solo unos cuantos más...

Incluso con tantos humanos en la aldea, que llenan la ladera de vida, esta niña está sola.

Aprieto mi rama con más fuerza, como un recordatorio de lo que debo hacer. Es hora de dar un paso al frente, Lillia. Solo un pasito. Puedes hacerlo, Madre Árbol está enferma. Necesita el sueño de la niña. Doy un paso hacia adelante. O, al menos, mi pezuña avanza un poquito. Oh. No llegué demasiado lejos. De acuerdo, Lillia, otro más. Esta vez, levanto una pezuña temblorosa y antes de que pueda asustarme demasiado, la regreso de golpe adonde estaba.

Upsi. Eso fue en reversa.

La niña se detiene para sentarse bajo un árbol no muy lejos de donde la estoy observando, lo suficientemente cerca como para que pueda escucharla llorar suavemente al abrigo de una muñeca de trapo envuelta entre sus brazos.

No hay nadie que le seque las lágrimas..., pero no está sola por completo. Debajo de todo, vibrando con fuerza en mi rama... puedo sentirlo: su sueño.

El capullo que cuelga de la punta de la rama se estremece ante la vida radiante que percibe de la niña y su sueño. Como la pequeña flor sobre mi cabeza, el capullo brillante y la rama provienen también de Madre Árbol; por lo tanto, los sueños les atraen tanto como la magia de la duermevela se ve atraída hacia ellos. El polen brillante se esparce desde sus pétalos y las sombras a mi alrededor retroceden, huyendo de la luz antes de que yo pueda hacerlo.

¿Se...? ¿Se ve mi pezuña? ¡Hip!

Extiendo y contorsiono mis cuatro patas para que no queden fuera de la sombra que se encoge; me tambaleo ante las amenazas de mi equilibrio por desaparecer. El capullo resplandeciente se mueve salvajemente mientras sacudo la rama y crea nubes de polen que se encaminan hacia la niña a través de las hojas. Y luego, cuando las sombras vuelven a moverse, quedo en el claro en el que ella espera.

Lo único que puedo hacer es observarla desde detrás de mi rama, demasiado temerosa incluso para parpadear.

Pero ella no me ve. Apoya su cara contra la muñeca para esconder sus lágrimas. Sus sollozos se transforman en gimoteos, y sus gimoteos en suspiros. Poco a poco, el polen del capullo la rodea y titila mientras los ojos de la pequeña se cierran en un delicado parpadeo. Se desparrama contra el árbol y la muñeca se desliza de su abrazo.

Aún tengo miedo de moverme. Algo sale girando de la rama del capullo y baila sobre mi cabeza. Es mi viejo amigo, un pequeño sueño que ha viajado conmigo desde que dejé el jardín místico de Madre Árbol. Como si percibiera que todavía hay un sueño acurrucado dentro de la niña, mi amigo resplandeciente baila por el aire hacia ella.

—Eso estuvo cerca—, digo mientras el sueño revolotea de un lado a otro.

Inspecciona a la pequeña y deja a su paso un rastro de chispas que le hacen cosquillas en la piel hasta que emite un chasquido con los labios y arruga la nariz. Ronca tan fuerte que salto una vez más, sonrojándome al aterrizar. Toco los pétalos del pequeño brote sobre mi cabeza y me pregunto si están tan rojos como mis mejillas. La niña sigue dormida.

¿Por qué no sale su sueño?

Mi amigo continúa girando alrededor de la pequeña en un intento por invocar al otro sueño. Pero mis ojos son atraídos por la muñeca que está en el suelo. La mano de la niña quedó colgando, con los dedos bien apretados, como si estuviera tratando de recuperarla.

Antes de partir del jardín, el lugar que era mi hogar, solía pensar que los sueños son las cosas que las personas más desean cada vez que cierran los ojos. Pero ahora, veo que las cosas que desean, consiguen y a las que se aferran... solo las entristecen. La cosa que yo más quería, conocer a los soñadores, lastimó a Madre Árbol.

¿Y si los sueños no son las cosas que deseamos?

Bajo mi rama. Esta vez puedes hacerlo, Lillia. Solo cierra los ojos, como si estuvieras durmiendo. Tambaleándome hacia adelante, me arrodillo junto a la niña y tomo su muñeca.

¿Y si los sueños son las cosas que necesitamos?

Trato de devolverle a la niña su muñeca, con cautela, a pesar de que se trata de una humana pequeña. Siento que estoy muy cerca. De forma instintiva, se da la vuelta cuando siente su muñeca contra su pecho y se reincorpora un poco para poder abrazarla. Sus brazos diminutos apenas son lo suficientemente largos como para envolverme a mí también. Al abrazar a su muñeca, me acerca cada vez más.

Y, en ese momento, ambas encontramos lo que necesitamos que florezca.

El sueño de la niña por fin emerge en una espiral luminosa, girando y danzando junto con mi viejo amigo. El bosque se llena de tantas maravillas que puedo sentirlo hasta en mis pezuñas.

¡Quiero galopar!

Como un color sin nombre, cada sueño es muy difícil de describir. ¿Es este sueño la hermana de la niña, envolviéndola en sus brazos, a pesar de que las hermanas ya se despidieron? ¿Es la muñeca que ella pretende que es su hermana antes de que se pusiera su armadura y dejara todo lo demás atrás? ¿O estas son solo las cosas a las que la pequeña se aferró con mucha fuerza mientras abrazaba a su muñeca, y su sueño en realidad es algo más profundo, más verdadero?

—Extrañas a tu hermana, ¿verdad?—, susurro en su oído. —Necesitas su amor—.

Darle ese amor, verlo y sentirlo, eso es lo que yo también necesito. La abrazo y lanzo polvo de sueño en una espiral mientras el pequeño capullo sobre mi cabeza se abre en una pirueta.

Los dos sueños se enredan alrededor del brote más grande sobre mi rama. —Le susurraré tu sueño al árbol. Lo recordaré—, le digo a la niña. —Me alegra haberte conocido—, añado.

Espero que su sueño también me escuche.

Suelto a la pequeña y la acuesto con suavidad. Con sus suspiros, deja ir todo aquello que atrapaba su sueño.

Como muchos otros mortales, su hermana tal vez nunca regrese para darle el amor que desea. Por eso necesita soñar. Por eso siempre estará allí y nunca estará sola, siempre y cuando recuerde cerrar sus ojos.

Por eso los sueños son mágicos... y la pequeña niña también lo es.

Estornudo y el polvo de polen en el capullo sobre mi cabeza gira, llevando la magia del sueño de la niña en un viento que sopla hacia Madre Árbol.

—Upsi—, me sonrojo al darme cuenta de que estoy expuesta. Y antes de que se desvanezca por completo el sentimiento de la maravilla, galopo de vuelta hacia el bosque.

La niña abre los ojos con un gran bostezo. El sol brilla a través de las hojas sobre ella. Se sorprende al darse cuenta de que sigue en el bosque y suelta su muñeca, conmocionada. Después, lentamente, recuerda lo que significa para ella, así como quien se la regaló, y la vuelve a levantar.

Sostiene la muñeca con fuerza y comienza a correr de vuelta al claro.

—¡O-Ma, O-Ma! ¿Ha vuelto mi hermana?—, llora con su abuela. —Acabo de verla. ¡La vi!—.

La pequeña silueta de la niña desaparece, pero tras su paso, trazando el camino por el que corrió, flores de sueños brotan del polen brillante.

Tal vez cuando la niña regrese, recogerá una de estas flores. Y sabrá que en su corazón, aunque no pueda tocarlo, el amor de su hermana siempre florecerá.

Referencias

 v · e
Advertisement