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Bombas: Un Tributo

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Historia corta

Bombas: Un Tributo

Por Abigail Harvey

Bien, Zaun. Ya estoy aquí, soy peludo y me muero por hacer explotar cualquier cosa.

Lore

Bien, Zaun Crest icon.png  Zaun. Ya estoy aquí, soy peludo y me muero por hacer explotar cualquier cosa.

Pasé mucho tiempo fuera en Piltover Crest icon.png  Piltóver, preparando pirotecnia de alta calidad para tontos desagradecidos, Heimerdinger OriginalSquare.png Heimerdinger me ocultaba detrás de todo ese glamour inútil y nunca me dejaba hacer lo que quería… ¡Y lo único que me dejó fue un gran apetito de KA-BUM!

Pero, ¿ Jinx OriginalSquare.png Jinx tenía razón? ¿Acaso el triste y apestoso distrito suburbano está repleto de potencial explosivo?

Veamos lo que tenemos aquí. ¿Qué es esto que estoy viendo? Edificio aburrido, edificio aburrido, edificio aburrido un poco más grande, fábrica de explosivos, otro edificio aburrido, edificio abu… ¡ESPERA! ¡¿QUÉ?!

¡¿Fábrica de explosivos?! ¡Los sueños sí pueden hacerse realidad!

No, no estoy llorando. Es solo la Calima de Zaun que se me metió a los ojos.

Cielos, las cosas que debe haber ahí… Pero se ve tan normal. Hasta aburrida. No hay luces destellantes ni carteles brillantes… solo un montón de ladrillos y fierros viejos. Es como si a nadie le importara cómo se hace una bomba. Y está tranquilo... ¡AY! ¡De seguro lo insonorizaron por todas las pruebas de bombas! ¡Tengo que entrar! Ah, apuesto a que hay un pasadizo supersecreto… o a lo mejor hay que volar el muro frontal o…

Ah, espera, ahí está la puerta.

Un momento, ¿qué es esto?

EDIFICIO ABANDONADO
PROHIBIDO EL PASO

¡No puede ser! ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cómo pudieron abandonar este lugar sagrado? ¿Cómo alguien puede mostrar tan poco respeto hacia la creación de los hermosos explosivos y clausurar esto para siempre y…? ¿Qué es ese ruido?

Eh, estoy seguro de que las cerraduras no deben verse así, como si hubieran sido destrozadas. Parece que abrieron la puerta por la fuerza. Voy a echar un vistazo…

Creo estar viendo un par de jóvenes humanos enojados. Y no hay bombas. Humanos. En una habitación vacía. Bastante aburrido. Al menos no me han visto.

—Esto es un asco—, dice uno. Parece que comparte mi misma decepción. —Dijiste que habría bombas por todos lados. ¡Ya buscamos por todas partes y no hay nada!—.

No sigas, niño. Es doloroso.

El otro patea una caja vacía. —¡¿Y cómo iba a saber que se habían llevado todo?!—.

¿Acaso ninguno leyó el letrero? Lo juro, los humanos nunca prestan atención…

—Como sea—, suspira el primero. Guau. No había acabado. Qué grosero. —Estoy aburrido. Vámonos—.

No antes que yo, hoy no estoy de ánimo como para que jueguen con mi pelaje. ¡Nos vemos, muchachos!

Vaya, no puedo creerlo. ¡Mi primera aventura en el distrito suburbano y encuentro una fábrica de bombas! ¡Especializada en la fabricación de bombas! Pudo haber sido mi hogar. Pero no, era más bien el hogar de los sueños rotos.

Tengo que hacer algo al respecto. Sí. Sí. Eso es. Es lo que debo hacer. Fue para lo que se hizo…

¡VOY A DEJAR EL LUGAR LLENO DE BOMBAS!

¡Ah, hola! Bienvenidos a mi laboratorio. Bueno, más bien es de Jinx. Me deja quedarme aquí mientras encuentro un lugar en Zaun. Ella cree que solo existo en su cabeza, así que supongo que no ocupo mucho espacio. Además, con los montones de chatarra y pilas de basura por todos lados, estoy seguro de que no soy la única cosa peluda que anda por este lugar.

¿Qué, estos? Son solo unos hexplosivos en los que estoy trabajando. Son de diseño propio, obviamente.

Estos diablillos le darán a esa vieja fábrica la despedida que se merece. Se irá con un poco de dignidad.

No puedo dejarla como la encontré, esperando a que llegue otro pirómano inocente lleno de esperanzas y le destroce el corazón sin regalarle ni una sola chispa. Fue una verdadera mezcla de emociones.

No, llenaré el lugar con mis dispositivos y explotarán uno tras otro como si fueran fuegos artificiales. ¡Un destello! ¡Bang! ¡Tssss! ¡Destello! ¡Bang! ¡Tssss! Una y otra vez hasta que el lugar se haga pedazos en medio de un gran caos explosivo.

Los llamo ahumadores en cadena.

Ya casi termino. Solo pongo esto aquí y esto por acá y… Perfecto.

¡Volemos algunas cosas!

Bueno, regresaré al edificio. Pobre señal de —PROHIBIDO EL PASO—, no sirve de nada.

Mis pequeños ahumadores en cadena están en posición, listos por mostrarle a papá lo que saben hacer.

Pero, Ziggs, tu dirás, ¿cómo vas a apreciar los resultados de todos tus talentos si no puedes verlos en acción? Estaba pensando justamente lo mismo. Nos tengo una sorpresa extra para todos: ¡voy a volar primero la pared frontal!

Este proyectil por acá se llama Aguafiestas, ¡y creará la abertura suprema!

¡Muy bien, hora de presionar el botón! Tres… dos… uno… ¡Gran kabum!

...en sesenta segundos.

¿Qué? Tengo que irme de aquí ya mismo, ¡no quiero volar en pedazos!

¡Vamos, vamos, vamos, ya estoy listo! Tengo una hermosa pila de chatarra para esconderme. Una distancia perfecta. Y… ¡explota!

Nop. Quedan cuarenta segundos. Parece que cruzar la calle no toma demasiado.

Ey, ¿por qué el yordle cruzó… Ay, no, ¡¿qué hacen esos chicos ahí?! Se van a comer todo un puñado de pared si no se largan. Váyanse. ¡Váyanse!

No se van. Están pintando la pared. Por el amor de…

—¡Oigan!—, les grito desde atrás de la pila de chatarra. —¡Niños! ¡Aléjense de ahí!—.

Sí, llamé su atención. Un Ziggs real, en el mundo real. Aunque siguen allí, inmóviles.

—¿Qué? ¿Nunca habían visto a un yordle? De verdad, ¡muévanse! ¡Se van a lastimar!—.

¿Acaso se están…? ¡Sí! ¡Se están riendo de mí! Bueno, ¡tal vez lo mejor sea dejar que exploten, después de todo! Jinx seguro lo haría.

Ahhhhh, sí. Jinx es una psicópata.

¡Ah! ¡Diez segundos!

Y estoy corriendo. Estoy corriendo justo hacia donde están esos mocosos. Mejor ser golpeados por un yordle que aplastados por un edificio. Ese es mi lema.

Ya no se ríen. El mayor está abriendo la boca. —¿Qué estás hacie…?!—.

—¡No hay tiempo! ¡Muévanse!—.

¡BUM!

Golpeamos el otro lado de la calle mientras el muro se levanta.

¡Sí! ¡Fuera bombas!

¡Destello! ¡Bang! ¡Tssss! ¡Destello! ¡Bang! ¡Tssss!

Es hipnotizante. Pequeños relámpagos golpeando cada superficie. Ladrillos viniéndose abajo. Hay humo por todas partes y engulle a los habitantes que se detuvieron para observar.

¡Destello! ¡Bang! ¡Tssss!

Esperen, ¿por qué toda esta gente me está mirando a y no a mi obra?

¡Destello! ¡Bang! ¡Tssss!

El techo se vino abajo. Es mágico. No, ya se los dije, ¡es la Calima! No estoy llorando.

¡Destello! ¡Bang! ¡Tssss! ¡Destello! ¡Bang! ¡Tsssssssss!

¡Ja, ja! ¡Sí! No puedo evitarlo. Voy a hacer mi baile feliz. ¡Eso fue perfecto!

Esos dos chicos me están mirando como si hubiese abofeteado a su abuela. Supongo que los zaunitas están más acostumbrados a los edificios que se vienen abajo que a las bolas de pelo felices.

Pero no me importa. Iré a ver de cerca.

Mis ahumadores en cadena funcionaron a la perfección; lo que era antes una estructura sólida, no es más que un montón de escombros ennegrecidos. Ese letrero inútil de —PROHIBIDO EL PASO— sobresale entre los escombros del techo. Me lo llevaré como un recuerdo para el laboratorio.

¡Destello! ¡Bang!

¡Ah! Uno de esos traviesos hexplosivos me estaba esperando para que viera todo desde la primera fila. Creo que estoy en llamas, pero…

—¡Aaaaah!—.

...Estoy volando por el aire...

—¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!—.

...Tengo una estela de humo...

—Ay, ¡quema! ¡Y hace cosquillas! ¡Pero quema mucho! ¡Ja, ja, ja, ja, ja!—.

...Y todos los ojos se centran en este cohete peludo.

—¿Lo ven, niños? ¡Así es como se hacen las bombas!—.

Referencias

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