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"EL GIRO DE UN SOLO ENGRANAJE PUEDE MARCAR LA DIFERENCIA" - BlitzcrankSquare Blitzcrank

Blitzcrank es un autómata gigantesco y casi indestructible de Zaun, que originalmente fue creado para deshacerse de los desechos tóxicos. Sin embargo, él cree que su propósito principal era demasiado limitado, así que modificó su propia forma para poder servir mejor a la frágil gente del Sumidero. Blitzcrank utiliza su fuerza y durabilidad desinteresadamente para proteger a los demás, extendiendo su puño de metal o lanzando una ráfaga de energía para someter a quienes busquen causar problemas.

Gran Gólem de Vapor

Poco después del desarrollo de la hextech, los inventores y científicos acudieron a Zaun, un lugar donde podían experimentar con materiales volátiles sin seguir las rigurosas regulaciones y reglas de Piltóver. Con frecuencia, sus experimentos terminaban en desastres, con edificios destruidos y químicos tóxicos derramados en las calles cercanas. Un equipo del Colegio de Tecmaturgia desarrolló gólems a vapor, que eliminarían los residuos peligrosos, una tarea demasiado peligrosa incluso para los zaunitas más desesperados.

Los gólems trabajaban incansablemente en las calles, llevando el desperdicio al creciente número de basureros en la ciudad. Incluso entre las resistentes máquinas, los accidentes eran comunes y los autómatas regresaban con frecuencia al Colegio hechos pedazos. Dragar el desperdicio al fondo de Zaun no era sencillo, y los químicos nocivos y ácidos desgastaban poco a poco sus corazas de metal.

Un joven y ambicioso inventor conocido como ViktorSquare Viktor deseaba crear una máquina más resistente que pudiera limpiar de forma más eficaz, para así eliminar la necesidad de reparaciones costosas. Juntó las partes rotas de los gólems retirados, dejando de lado los componentes más llamativos, más populares entre sus colegas. Viktor logró diseñar una máquina más resistente usando los componentes de ensamblaje que nadie más quería.

Llamó a su creación Blitzcrank, con la esperanza de que el gólem erradicara todos los desechos y fuera superior a la suma de sus partes descartadas. Después de infundir en Blitzcrank un incansable deseo de servir a la gente de Zaun quitando las toxinas de su camino, Viktor lo envió al Sumidero a ayudar.

El gólem se tomó muy en serio la ideología de Viktor, creyendo que el sacrificio y el altruismo podía conducir a la grandeza de la ciudad. Blitzcrank se unió a las otras máquinas en su programa de limpieza y lideró exploraciones más allá de las áreas usuales de contaminación. Intrépidamente, limpió los derrames químicos más nocivos de los vecindarios tóxicos, sin necesidad de regresar al Colegio por reparaciones.

Conforme Blitzcrank se encontró con otros peligros cívicos, desarrolló planes cada vez más ambiciosos para su equipo de gólems, pero descubrió que su propio diseño era limitado de tal manera que no podía extender su labor más allá de derrames químicos. Una noche, tomó la preciada caja de herramientas de Viktor y abrió su propio motor a vapor. Reconfiguró sus mecanismos y retiró los limitantes de sus funciones para así poder hacer una mayor diferencia en la ciudad.

En las siguientes semanas, Blitzcrank organizó evacuaciones masivas en los vecindarios para ayudar a la gente a evitar gases tóxicos, redirigió el sistema de distribución de alimentos para incrementar su eficacia y reparó un sistema elaborado de filtrado para distribuir agua limpia para toda la comunidad. Con cada buena acción, se solidificaba el propósito de Blitzcrank y alcanzó un nivel de conciencia que ningún gólem había logrado tener.

Viktor notó los cambios inusuales en su creación y buscó replicar su profunda sensibilidad e independencia en otras máquinas. Pero Blitzcrank jamás reveló lo que había causado su despertar y, sin ese conocimiento, Viktor no podía replicar su éxito.

Blitzcrank recorría las calles de Zaun a todas horas, rehusándose a tomar descansos cuando podía haber gente necesitada. Su asistencia iba más allá de sólo ayudar a humanos, también a los animales de la calle o a los autómatas descompuestos. Cuando un incendio devastó la torre del reloj de Davoran, rescató a una familia de mecánicos y a su gato negro hollín con su gigantesco Rocket Grab brazo similar a una manivela, incluso se detuvo para recuperar una bailarina mecánica del cuarto del niño.

Ninguna labor era demasiado pequeña para el gólem de vapor. En un sólo día, detuvo un robo de químico-punks, atrapó el helado de un niño antes de que cayera al pavimento y evitó que un poro poro perdido de un circo ambulante colisionara con un velocípedo averiado.

Con el paso del tiempo, Blitzcrank se dio cuenta de que la mayoría de la gente a la que había salvado antes había sucumbido a una enfermedad al exponerse a los químicos nocivos. Ansioso porque no podía ayudar, recurrió a su creador. Viktor, quien tenía interés en que la humanidad evolucionara más allá de su frágil mortalidad, estaba dispuesto a ayudar. Le prometió a Blitzcrank que, con su desarrollo en tecmaturgia, podían derrotar a la muerte.

Blitzcrank convenció a una familia de habitantes del Sumidero a probar el método de Viktor y trabajó con el inventor para instalar maquinaria que se integraba, sin problemas, a sus cuerpos para eliminar la enfermedad.

Al principio, la transición fue un éxito y la familia recobró la movilidad que había perdido desde que cayeron enfermos. Pero después de gozar de buena salud durante unos meses, sus cuerpos empezaron a fallar. Viktor y Blitzcrank trabajaron incansablemente para intentar encontrar una cura, pero sus esfuerzos solo retrasaron lo inevitable. En poco tiempo, toda la familia había muerto.

Entristecido por su fracaso, Blitzcrank sabía que su forma de ayudar a la gente no era esta. Se separó de su creador como amigo y colega, con la esperanza de hacer la mayor diferencia posible que pudiera por la gente de Zaun.

Mientras que algunos ven a Zaun como un lugar caótico donde no hay control sobre la experimentación y el incumplimiento de normas, Blitzcrank ve solo una infinidad de posibilidades. Busca en Zaun maneras de generar cambios para bien, poniendo mayor atención en los olvidados o rechazados por la sociedad. Con un poco de lubricante en sus ejes, Blitzcrank cree que Zaun se convertirá en una de las ciudades más grandiosas que Valoran haya visto.

Referencias